El medidor Eugenio López Santos me ha remitido esta carta abierta donde hace una reflexión sobre el pasado y el presente de la vela de crucero española, desde los tiempos del IMS hasta el retorno del ORC. Desde la distancia ya que lleva años fuera del círculo, da su punto de vista particular y personal del estado de la situación.
Cuando acudí al Princesa Sofía de Cruceros de
1989 para observar cómo se iba a aplicar el IMS en el España, no podía
imaginarme que aquel mismo verano acudiría nuevamente a Palma para hacer la
primera edición de la Copa del Rey en el nuevo sistema de medición y
clasificación que habían desarrollado en el Instituto Tecnológico de
Massachusetts. Tampoco podía imaginarme que a continuación iba a terminar
colaborando con la Real Federación Española de Vela para llevar a cabo, junto a
Javier Romero, la implantación del sistema en España.
Al final del olímpico año 92 y anunciar Arturo Delgado que no continuaría al frente
de la Federación decidí dar por finalizada mi colaboración. Realmente estaba
satisfecho del trabajo realizado pero no totalmente, dos grandes inconvenientes
habían mermado el gran esfuerzo que se realizó, de una parte intereses
extradeportivos y de otra el rechazo de muchas personas que intervenían en el
desarrollo de las regatas que por entonces rehuían todo aquello que precisase
del uso de un ordenador, sentido muy arraigado en aquellos tanto entre
jóvenes como entre personas de cierta
edad.
Tras mi marcha continué al día por la
organización de regatas, primero en Benalmádena y posteriormente en Isla Canela
y en el Algarve y veía con agrado como
el sistema se iba extendiendo, de una parte porque el uso del ordenador era
cada más frecuente, aunque las motivaciones extradeportivas nunca terminaron
por desaparecer. Algo que siempre me exacerbó fue que se discutiera la
precisión del sistema porque si bien no podrá llegar nunca a la perfección
absoluta es científicamente mucho más preciso que cualquier otro sistema y sólo puede ser superado por los monotipos y
siempre que se controle que cumplen fielmente con las reglas de la clase.
Después vino la desafortunada decisión de
Gerardo de sustituir el IMS por el RN/RI, si pasar del IOR al IMS fue como
pasar de la era de piedra a la bronce, como bien dijo un día Javier Romero,
este cambio suponía volver a la edad de piedra y lo que resultaba más penoso era
que los motivos no eran precisamente deportivos, algo muy lamentable porque
cualquier federación tiene la ineludible OBLIGACION moral de aplicar siempre
los sistemas que puedan aportar mayor justicia en el desarrollo de cualquier
competición, sea del nivel que sea.
Se elaboró un marketing engañoso para vender
el RN, se decía no ser precisa la prueba de escora pero se ocultaba que se
tendría que terminar pesando las embarcaciones lo que realmente era más caro y
más complicado, además de tener que medir los lanzamientos de proa y popa,
medición nunca fácil de realizar con la precisión requerida. También se decía
que un solo rating, después fueron tres y finalmente que había que decidir el
rating a aplicar una vez terminada la regata en función del viento habido, al
final mayores dificultades para utilizar un sistema mucho menos preciso.
El sistema fue haciendo agua, problemas
irresolubles, entre ellos y más grave el de certificados con pesos erróneos
porque lo del peso con dos dinamómetros colgados en un pórtico automotor era de
una imprecisión notoria y eso siempre que se encontrase una instalación en la
que se prestasen a tan complicada operación de centrar la embarcación, así que finalmente Gerardo se tuvo que retractar y
volver al IMS ahora rebautizado como ORC.
En estos momentos ha tomado el mando la nueva
junta directiva y al ver los nombramientos se aprecia ya como si fuese una
declaración de intenciones que la parte técnica del Crucero estará en manos de Rafael
Bonilla y Enrique Molinelli lo cual supone toda una garantía porque ambos
tienen demostrados sus profundos conocimientos tanto en lo referente a la
medición como en el sistema ORC. Además me llega la noticia de una eficaz
gestión de Rafael Bonilla que ha conseguido la construcción de un escorímetro a
un excelente precio lo que asegurará que de ahora en adelante las pruebas de
escora dejarán de ser manuales y serán certificadas por un instrumento de
precisión, evitando de esa forma especulaciones sobre la precisión de la medida
y condiciones en la que se ha realizado.
España, que en unos momentos estuvo a la
cabeza de Europa en cuanto a la aplicación del sistema lo que posteriormente se
perdió al abandonarla, ahora podrá volver a codearse con los mejores y volverán
a España la organización de campeonatos europeos y también mundiales con
tripulaciones nacionales disputando el triunfo.