Le rescate de Javier Sanso por VendeeGlobeTV>
El vídeo que ha facilitado la Escuadra 751 de la Armada
Portuguesa muestra en muy pocos segundos del rescate de Javier ‘Bubi’ Sansó,
pero los suficientes como para hacerse una idea de lo que debió pasar el regatista
mallorquín durante las cerca de doce horas que duró su odisea. Tan solo se ve
el principio, cuando el avión C-295 de la Fuerza Aérea Portuguesa avista el
Acciona volcado y sin quilla; y el final, en una imagen muy dura de Bubi, con
la parte superior del cuerpo sin ropa, es introducido en el interior del
helicóptero EH-101.
Habrá tiempo para analizar lo que pasó realmente durante
todo este tiempo. Las imágenes por el momento dan poca información. Lo que está
claro es que el Acciona perdió su quilla, son cosas que pueden pasar y sino que
se lo pregunten al Safran o al Virbac-Paprec 3.
La web de la Vendée Globe subió un comunicado en el que
Bubi relataba lo sucedido: “Todo ha sido
muy rápido. Alrededor del mediodía de ayer, navegaba ciñendo con unos 20 nudos
del NE y acababa de enviar una comunicación a la dirección de regata informando
de mi posición y del buen funcionamiento de los sistemas energéticos. De
repente, estando en cubierta listo para soltar un rizo, un fuerte ruido hizo
estremecer el barco que escoró bruscamente, lo que me hizo caer al agua antes
de que pudiera reaccionar. Desde el agua vi como el barco seguía escorándose
rápidamente hasta volcar. Pude nadar hasta el espejo de popa y activar la balsa
salvavidas, donde embarqué. Permanecí en ella durante toda la tarde hasta bien
entrada la noche. Durante las horas de sol aproveché para secar un poco la
ropa. Pero debido a la fuerte marejada no fui capaz de amarrarme al barco con
lo que rápidamente empecé a alejarme de él”.
La verdad es que dentro de la desgracia sufrida, Bubi tuvo una
suerte enorme de poder contarlo, ya que caerse del barco cuando este está navegando a la media que contaron de 9
nudos, el que pudiera alcanzarlo a nado fue un auténtico milagro, ya que a esta
velocidad de no haber volcado tan rápido en un minuto se le hubiera ido 277,8
metros y en medio del Atlántico, con las olas y la corriente, haberlo
conseguido pillar nadando con el barco en movimiento a un cuarto de quilómetro hubiera
sido prácticamente imposible.
Lo más importante es que Bubi está a salvo y lo puede
contar, pero me imagino que el miedo que debió pasar durante y después del
accidente, ya no se lo va a quitar nadie de la cabeza.
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