Arturo Delgado ha mandado esta misma semana una tercera carta al secretario de estado para el deporte, Miguel Cardenal, titulada "A modo de 'reconvención'.
Delgado y Cardenal son abogados, con lo que manejan los términos jurídicos como aquél quién no quiere la cosa. Pero para los más profanos como yo, les diré que en Derecho "la 'Reconvención' (del latín “reconventio”, textualmente
‘acuerdo para repudiar o rechazar algo’) es la Pretensión que, al contestar la demanda, formula el demandado contra el actor, de modo que
no se limita a oponerse a la acción, sino que a su vez se constituye en
contrademandante a efectos que se fallen ambas pretensiones y, naturalmente,
ambas oposiciones, en una misma sentencia.
La reconvención se formula en el mismo escrito de la contestación de la demanda.
La reconvención es un acto procesal de contraataque, oral (en los procesos sumarísimos) o escrito, que materializa la pretensión del demandado, procurando que el interés del actor se subordine al de él".
No soy jurista, pero a la vista del contenido de la "reconvención" de Arturo Delgado al secretario de estado que aquí se publica, a Cardenal le quedarían tres alternativas: 1) La más justa y honesta: Investigar y profundizar en las denuncias de Delgado en sus tres cartas y una vez confirmadas la certeza de las mismas, proceder de forma a que se repita desde el principio el procedimiento electoral, nombrando una Comisión Gestora ad hoc. Y después que gane el candidato que más votos legítimos obtenga. 2) Si no quiere o no consigue constatar las denuncias de Delgado, deberá sin duda demandarle por falsos testimonios. 3) Continuar silenciando la podredumbre que asola la Vela española desde hace años por si el asunto se arregla por sí solo, lo cual dejaría bien reflejada su personalidad.
La reconvención se formula en el mismo escrito de la contestación de la demanda.
La reconvención es un acto procesal de contraataque, oral (en los procesos sumarísimos) o escrito, que materializa la pretensión del demandado, procurando que el interés del actor se subordine al de él".
No soy jurista, pero a la vista del contenido de la "reconvención" de Arturo Delgado al secretario de estado que aquí se publica, a Cardenal le quedarían tres alternativas: 1) La más justa y honesta: Investigar y profundizar en las denuncias de Delgado en sus tres cartas y una vez confirmadas la certeza de las mismas, proceder de forma a que se repita desde el principio el procedimiento electoral, nombrando una Comisión Gestora ad hoc. Y después que gane el candidato que más votos legítimos obtenga. 2) Si no quiere o no consigue constatar las denuncias de Delgado, deberá sin duda demandarle por falsos testimonios. 3) Continuar silenciando la podredumbre que asola la Vela española desde hace años por si el asunto se arregla por sí solo, lo cual dejaría bien reflejada su personalidad.
Madrid, 12 de febrero de 2013
Señor
Don Miguel Ángel Cardenal
Secretario de Estado para el Deporte
Consejo
Superior de Deportes
c/
Martín Fierro, 5 CERTIFICADA
Ciudad
Universitaria
28040
MADRID
Asunto:
Real Federación Española de Vela (3)
Señor
Secretario de Estado para el Deporte,
“A
modo de “reconvención”
Deseo
agradecerle su carta del pasado día 25 de enero, recibida por correo
certificado el día 4 de este mes de febrero, en contestación a mis misivas de
27 de diciembre de 2012 y de 23 enero de 2013. Sin embargo, su carta tiene para
mí el único valor de confirmar que Vd. ha recibido las mías. Debo decirle con
toda sinceridad que el contenido de la misma me ha resultado decepcionante, al
no dar respuesta en absoluto a las preocupaciones y denuncias que en ellas
planteo y le diría más, de una falta de cortesía inaceptable para un abogado,
como es mi caso, que lleva muchos años ejerciendo la profesión, como le consta
por mi CV. Lamento decirle que esperaba más de su sensibilidad personal y
jurídica hacia un compañero de profesión, en vez de contestarme con evasivas
carentes totalmente de contenido, eso sí, muy políticas.
Pero
dejando al lado la sensibilidad personal y volviendo al contenido de mis
referidas cartas, las noticias publicadas con posterioridad a mi segunda
carta en lo referente al asunto del CEAR de Santander y su Escuela, solo puede
llevar a la conclusión de que se ha perpetrado un latrocinio con la
colaboración necesaria del Ayuntamiento de Santander y de la Junta de Obras del
Puerto de dicha ciudad cómo habiendo actuado estos dos organismos amparándose
en la política de “hechos consumados”.
Quiero
decirle, pues, que las actuaciones de dichos organismos, de las que ese CSD es
necesariamente conocedor, me refuerza cada vez más en mi convicción de que las
enormes irregularidades rayanas al fraude habidas en las recién celebradas
elecciones de la RFEV fueron culposamente amparadas por el CSD -y su Junta de
“garantías” Electorales- que nos lleva a creer que tendría interés en que
saliese elegido un Presidente dócil e continuista de Gerardo Pombo, es decir,
que ambos temas parecen estar relacionados. Usted, en sus declaraciones
públicas referentes a la Operación Puerto (ciclismo), manifiesta la necesidad
de limpiar el deporte de esta lacra, pero jamás ha hablado de la corrupción sistemática
y de la práctica de caciquismo en las elecciones de varias FFNN (y no sólo en
el tema electoral), y muy especialmente en la RFEV tantas veces denunciadas. Soy
consciente que esas atávicas prácticas existentes en instancias políticas y
económicas, que creíamos, si no desterradas, sí más controladas, han aflorado
en este contexto de crisis económica, y que ha causado una crisis de sistema,
pero es precisamente en este contexto en el que hace necesario acometer ya no
la reforma si no la ruptura con el sistema precedente, cuyo primer paso es
precisamente acabar en el marco legal ahora existente con esas prácticas, que
puedo asegurarle, en el tema que nos ocupa, han alcanzado hasta al Poder
Judicial, pues hemos tenido que sufrir que el Magistrado ponente del Tribunal
Superior de Justicia que conocía de un recurso contencioso contra las
resoluciones de esa Junta de Garantías, trabajara como profesor en un centro
educativo superior bajo la supervisión del Letrado, a la sazón ex alto cargo
del Gabinete Arias, que ostentaba la defensa de la RFEV, sin que fuera posible
recusarle o que tuviera a bien abstenerse en el pleito.
La
prensa no ha sido ajena a todo esto, y ha venido denunciando sistemáticamente
estas prácticas. Por cierto, le invito a que se auditen las cuentas de la RFEV,
pero de verdad, seriamente, y podrán descubrir que el pasivo de la entidad
federativa es aun mayor que el declarado, pues no se ha solventado el problema
de la deuda que la RFEV mantiene con la Fundación Vela Española, que ha sido
despatrimonializada para atender los gastos corrientes de aquélla, entre otros,
el sueldo del anterior Presidente; o cómo y a quién se ha alquilado una
vivienda, con cargo a la subvención del CSD, de la que disfrutaba el Sr. Pombo
en Madrid.
Mire
Vd., en 2008 el colectivo de la Vela ha aceptado con indulgencia que considero
inadmisible que Gerardo Pombo, con la complacencia del Sr. Lissawesky fuese
candidato a la Presidencia de la RFEV por tercera vez –conculcando los
Estatutos que él mismo modificó, y a pesar de haber manifestado en Asamblea, a
sí consta en el correspondiente expediente administrativo, que la limitación de
mandato le era aplicable a él, por encontrarse ya, al momento de la
modificación estatutaria, finalizando el primer mandato-, siendo así que ese
Consejo admitió sin ningún rubor dicha vulneración. Para las elecciones de ese
su tercer y último mandato, el cuerpo electoral de la RFEV tuvo que asistir
perplejo a cómo la Junta de Garantías, cuyo secretario era a la sazón antiguo
responsable de la Agencia de Protección de Datos, prácticamente consensuaba las
resoluciones con los asesores de la RFEV (como se puso de manifiesto en los
foros sociales de Internet), impidiendo a otras candidaturas el acceso al censo
de electores para verificar las infracciones que pudieran haberse cometido en
su elaboración, abriendo la puerta a un fraude descarado del que nos hemos
tenido que acostumbrar en el deporte de la Vela. El Sr. Pombo no tuvo el menor
rubor en presionar a todos los electores de entonces dispuestos a hacerlo, para
que no le diesen los avales necesarios a D. Manuel Nadal, de gran trayectoria
en el mundo de la Vela como deportista y directivo y profesionalmente como
oficial de la Armada Española- e incluso los retirasen, para que no se pudiese
presentar. Sabía perfectamente que si el Sr. Nadal se presentaba la tal Junta de
“garantías” Electorales se lo podría (o debería ¿?) poner muy
difícil. Por ello para mí fue una presidencia totalmente ilegítima con la
colaboración necesaria del CSD (se conservan los escritos de D. Manuel Nadal a
la tal Junta de “garantías” de entonces y sus torticeras contestaciones), y en
la que precisamente el Sr. Pombo puso de manifiesto sus mejores “virtudes” como
gestor, en colaboración con sus más directos colaboradores, a saber: el Sr. Chirivella,
el Sr. Martín Puertas y el ínclito Sr. Rodríguez, actual Presidente de la RFEV.
Papeles que lo demuestren, todos los que Vd. quiera. No acuso recibo pues, de
su afirmación de que la citada y repetida Junta se sujeta a la legalidad, pues
sus interpretaciones rigoristas para conocer del fondos del asunto y escasas de
sentido democrático cuando han conocido, no han hecho sino subvertir,
sistemáticamente, el sentido de la voluntad social de los federados,
legítimamente expresadas en el sufragio.
Y
ahora volvemos a las andadas. José Angel Rodriguez es también un Presidente
ilegítimo de la RFEV así consentido también por la actual Junta de “garantías”
Electorales del CSD. Con su carta se deduce que Vd. ha primado su sensibilidad
de jurista excesivamente administrativista, permítame decirle, que seguro la
tiene, para poder mirar para otro lado y no entrar en el fondo de las denuncias,
seguramente ni tan siquiera investigarlas. No afirme con tanta rotundidad que
la Junta orgánicamente dependiente de Ud. ha actuado dentro del marco legal,
cuando ha dado cobertura al envío de votos múltiples en un único sobre desde
empresas de mensajería; a la cumplimentación de los votos tipográficamente (en
este caso solo se confirió validez a algunos, los que resultaron favorables al
Presidente electo, no a los que era previsible favorecieran a otro candidato,
con el que, debo reconocer, tengo un enfrentamiento público y notorio); a la no
subscripción por parte de la RFEV del voto por correo; a la exigencia de que el
voto sea certificado, cuando no ha existido el mencionado convenio y, por
tanto, no es posible la verificación de la identidad del remitente por el
funcionario de correos, ya sea remitido por correo ordinario como por correo
certificado; a que la votación en la Asamblea no se efectuase electrónicamente,
a pesar de ser solicitado por uno de los candidatos y ser de obligado
cumplimiento; o que se haya ordenado la repetición de un sorteo para deshacer
un empate por el estamento de clubes, pero omitiendo lo que realmente grave,
que es que se falseó un acta de la Junta Electoral de la RFEV en la misma sede
federativa. Todo esto, en el desarrollo de las últimas elecciones. No creo que
pueda Ud. decir que esa Junta ha actuado en el marco de la legalidad vigente,
más bien denota cierta desviación de poder en el sentido de sus resoluciones.
Señor
Cardenal, soy uno de los muchos de ciudadanos muy preocupados con las noticias
de corrupción de todos los partidos (y no me vale el “tú más”). No quisiera
pues añadir otro problema (aunque para Vd. y para el partido que sustenta al
Gobierno les pueda parecer menor) teniendo que hacer público por los medios a
mi alcance y hasta donde sea necesario para lograr que, por lo menos se repitan
las elecciones, pues de las acciones posiblemente punibles ya se encargarían
los Jueces de analizarlas.
Y
si al final ni Vd. como responsable del Deporte Español, ni la Justicia
Ordinaria lo remedian, pues habrá que concluir que en España, incluso en el
Deporte, trae más cuenta ser un deshonesto sinvergüenza, pues eso sí tiene
premio. Al fin y al cabo al Gobierno de turno siempre le queda la prerrogativa
del indulto. Vivimos en un país en el que parece que no existiera
el Código Penal o del que están exentos los políticos y sus adláteres. Hay
que poner fin a estas prácticas de caciques, pues está en riesgo todo el
sistema, y cada vez se apunta más alto. No puedo creerme que, cayendo la que
está cayendo, puedan incluso, en el tema de la Duna, por dejación o colusión,
comprometer, con su más que previsible presencia, a la más alta magistratura
del país, al objeto de legitimar una muy cuestionable infraestructura, que no
reporta en modo alguno beneficio ni al evento deportivo, ni a la ciudad de
Santander.
Señor
Cardenal, le reitero pues el contenido de mis cartas anteriores lamentando una
vez más que Vd. no haya querido enterarse o investigar lo que denuncio en mis
referidas cartas. Por mi parte no pienso molestarle más.
Sí
le informo que una vez que he hecho públicas mis dos cartas anteriores he tomado
la decisión de hacer pública también su referida carta así como esta para que
el Colectivo de la Vela me pueda entender.
Atentamente,
Arturo
Delgado, Ex Presidente de la RFEV
P.D.:
En nuestro vecino y querido Portugal, debido a las irregularidades habidas
en las elecciones a Presidente de la FPV allí celebradas también a finales del
año pasado - irregularidades nada comparadas con las que aquí se dieron- han
obligado a que se repitan y en cuyo procedimiento se encuentran ahora. ¿No
sería lo más normal que aquí ocurriese lo mismo y que ganase el que más votos
legítimos obtuviese? Entonces sí, a apoyar a muerte al Presidente elegido
legítimamente para entre todos superar esta lamentable situación y recuperar el
prestigio de la RFEV tanto a nivel nacional como internacional.