14/08/2012

Del desprecio federativo a la gloria olímpica



Tamara Echegoyen, con su trabajada medalla, a su llegada al aeropuerto de Vigo. Foto: Alvaro Alonso/Vavel

Como puede cambiar la vida de los deportistas. De estar sufriendo durante meses, por no decir años y vivir en algunos casos incluso un infierno a tocar con los dedos el cielo y la gloria olímpica. Circunstancias de la vida esto es lo que les ha pasado a los dos oros olímpicos en vela, que por unas circunstancias u otras han vivido momentos difíciles con la Federación Española de Vela y ahora han sido ellas las que han salvado la cara, por no decir otra cosa, a más de uno. Y después de este gran éxito ellas serán las que tengan el futuro más incierto. Y ahí van cuatro ejemplos en cuatro medios de comunicación distintos que lo han denunciado.


Lo dijo Marina Alabau el día después de ganar la primera y última medalla de oro para España en la clase RS:X. Lo hizo en la Casa de España en Londres, y aunque desde las portavocías oficiales de COE y RFEV se ignoró el comentario de la sevillana en rueda de prensa, por fortuna algunos medios se hicieron eco y así lo destacó José Félix Díaz en El Confidencial: “Igual en la Federación sienten vergüenza de ella” dijo Marina, refiriéndose a su medalla de oro en windsurf ganada a pulso y después que la Federación Española votara hace apenas cuatro meses a favor de la desaparición de su clase como olímpica.

Pero el olvido hasta ahora de otras campeonas de vela no acaba aquí. También Tamara Echegoyen, Sofía Toro y Ángel Pumariega han pasado lo suyo. Pocos creyeron en este trío y como bien decía Lu Martín en El País: “Un premio con el que hace meses ni ellas soñaban.La recompensa para esta tripulación anónima y humilde como ninguna otra, malquerida por la federación, a tanta pasión por la vela olímpica, convierteesta medalla de oro en un cuento de hadas con final feliz”.

Esto debería hacer reflexionar que a lo mejor hace falta un modelo distinto de preparación olímpica. Lo que está claro es que los actuales dirigentes han quedado caducos para ello. Habrá que buscar nuevas alternativas para que en los Juegos Olímpicos de Río 2016 los que se clasifiquen lleguen tranquilos y contentos, y a lo mejor en lugar de dos serán cuatro las medallas que se consigan.

Y es que ya lo escribió Raúl Andreu en Mundo Deportivo “+ Alabaus y – Pombos” donde hacía un rápido repaso de lo que no debe hacer un presidente a lo largo de la historia, si lo que no se quiere es cargarse el futuro de los olímpicos para siempre. Y Pedro Sardina en ABC lo titulaba "¿Y ahora qué Pombo?" donde ponía sobre la mesa el caso del voto español y que ha provocado, entre otras cosas, que ahora no se pueda defender esta medalla en Río. Tampoco se podrá defender la del Elliot 6m ya que la ISAF también decidió aniquilar esta clase y el match race femenino.

Supongo que para algunos sí deben haber sido las medallas de la vergüenza, si es que realmente tienen. Dos tripulaciones que no han sido ‘protegidas’ y que el 90% de la preparación olímpica la han hecho por su cuenta, han sido las que han triunfado. Lamentablemente el resto han pinchado en hueso.

Porque no me digan que no es triste que los que han ganado el oro olímpico, hayan sido de los más damnificados por el sistema y por el propio aparato y que la Federación Española de Vela en lugar de bien vista a ojos del mundo, haya sido criticada hasta la saciedad por los continuos desastres en perjuicio de sus propios afiliados.

Pocas veces dos medallas de oro habrán sido tan dulces pero con un cierto sabor amargo y envueltas de polémica, por culpa de unos insensatos, que lo único que han hecho es daño a los que tanto han trabajado para conseguilas.Y ahora el futuro de todas ellas por la incompetencia de los dirigentes, está en el aire. Qué injusto.

Pero como diría Forges: ¡País!.