22/06/2012

¿Qué pasó realmente en el cónclave del COE?


Blanco, a la izquierda, entregando la insignia de oro a Abascal, con Cardenal y Seeliger como testigos, en la Gala de la Vela. Foto: RFEV

Cuando hablamos de cónclave, rápidamente se nos viene a la cabeza la elección de un nuevo Papa. Pero vista la situación, se podría hacer perfectamente un símil de lo que pasó el pasado miércoles en la sede del Comité Olímpico Español. Los cónclaves siempre están rodeados por un halo de misterio, y en esta ocasión lo que pasó en el COE tuvo un parecido más que razonable con la curia pontificia. En Roma se reúnen los cardenales y en Madrid se han reunido los presidentes de las federaciones olímpicas, para decidir el tema del abanderado en los próximos Juegos Olímpicos, cosa que no debería haber sido así porque Iker Martínez y Xabi Fernández por normativa les hubiera tocado. Pero ¿qué pasó y que esgrimió Alejandro Blanco para que finalmente se lo dieran a Rafa Nadal?. Pasamos del “Habemus Papam” al “Habemus abanderatum”.


En los inicios de los tiempos, a los Papas se les podía elegir de tres maneras: Por 'aclamación', por 'compromiso' o por 'escrutinio'. En este caso Alejandro Blanco necesitaba que fuera por aclamación, es decir por unanimidad. Y eso es lo que se trabajó, pero para ello se puso en antecedentes de cómo se clasificaron Iker y Xabi para Londres 2012, pero como dijo en su alocución el espabilado presidente del COE “la pareja del 470 Iker y Xabi”, o bien tuvo un lapsus, o es que realmente no sabe que las dos medallas que tienen la pareja vasca han sido en 49er.

Efectivamente Blanco se salió con la suya para que Rafa Nadal fuera el abanderado, pero previamente algunos presidentes -y por lo que me cuentan entre ellos un más que nervioso Pombo- mostraron sus reticencias y se abrió un debate por el hecho de que el propio COE se saltaba la reglamentación establecida y que dice que el abanderado será "el deportista participante con mejor palmarés, presente en los Juegos el día de la inauguración, que haya obtenido su clasificación y que no haya sido abanderado en unos Juegos de la Olimpiada".

Pero Alejandro Blanco, que necesitaba la unanimidad para sacar adelante sus intenciones, tenía escondido un as bajo la manga para desarticular y rebatir a estos presidentes críticos que montaron un conato de incendio o de casus belli.

Blanco les desmontó su teoría al vender que Iker y Xabi no habían sido los que habían clasificado al país –fueron los hermanos Alonso- y acogiéndose con pinzas al texto de la regla dónde dice el “que haya obtenido su clasificación”. En este detalle se habría basado Blanco para descartar a la tripulación vasca bimedallista olímpica y ponerle la alfombra y darle el palo con la bandera a Rafa Nadal.

Pues así fue como El Confidencial descubrió la polémica elección del abanderado y cómo y por qué nuestros regatistas han sido humillados y se han quedado sin el protagonismo que merecen y que se han ganado en el agua.