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| Jorge Madden, en Newport, con la vieja mayor del Cohérence como fondo. Foto: Pedro Amengual |
Todo empezó en Progreso (México) donde recibieron el
barco procedente de Francia, con bastante retraso, lo cual supuso para
Creighton un extra de stress que lo acabaría pagando con Madden. Primer
contratiempo, ya no solo por el retraso, sino por la histeria de su compañera
de tripulación. Luego el transporte hasta Charleston (Estados Unidos), puerto de salida de la
regata, y que fue en condiciones meteorológicas bastante duras, con lo que tampoco ayudó a que Emma se tranquilizara
demasiado.
Madden en su rol de tripulante reconoce que era un
mandado con respecto a la patrona del barco, pero todo se convierte en un
problema y en un mal rollo permanente. En Charleston el español ya no aguanta
más y desembarca del Initiatives para evitar males mayores. Se enrola con Benoît
Jouandet en otro Class40’, el Cohérence, más viejo y chungo que el de Creighton, pero al menos pudo hacer la regata con relativa tranquilidad y
conseguir su gran objetivo y un gran sueño, entrar en la bahía de Manhattan de
Nueva York navegando junto a la Estatua de la Libertad.
Esta historia, que tenía muy buena pinta deportivamente
hablando, acabó en divorcio. Ahora toca pasar página y a navegar las próximas
semanas en el Clem.
