05/06/2012

"Ni por todo el oro del tesoro"

Jorge Madden, en Newport, con la vieja mayor del Cohérence como fondo. Foto: Pedro Amengual
Jorge Madden estaba muy ilusionado en su nueva aventura en la flota de Class 40. Esta era una nueva oportunidad en la que trabajaba este canario que es un auténtico buscavidas y que ahora mismo está más tiempo en América que en Europa, y haciendo lo que le gusta: navegar. El reto que tenía por delante era participar en la Atlantic Cup junto a la también minista Emma Creighton. Madden estaba muy ilusionado pero al final no es oro todo lo que reduce y la regata acabó siendo un infierno para el bueno de Jorge, como cuenta en su blog: “no vuelvo a navegar con ella ni por todo el oro del tesoro”.


Todo empezó en Progreso (México) donde recibieron el barco procedente de Francia, con bastante retraso, lo cual supuso para Creighton un extra de stress que lo acabaría pagando con Madden. Primer contratiempo, ya no solo por el retraso, sino por la histeria de su compañera de tripulación. Luego el transporte hasta Charleston (Estados Unidos), puerto de salida de la regata, y que fue en condiciones meteorológicas bastante duras, con lo que tampoco ayudó a que Emma se tranquilizara demasiado.

Madden en su rol de tripulante reconoce que era un mandado con respecto a la patrona del barco, pero todo se convierte en un problema y en un mal rollo permanente. En Charleston el español ya no aguanta más y desembarca del Initiatives para evitar males mayores. Se enrola con Benoît Jouandet en otro Class40’, el Cohérence, más viejo y chungo que el de Creighton, pero al menos pudo hacer la regata con relativa tranquilidad y conseguir su gran objetivo y un gran sueño, entrar en la bahía de Manhattan de Nueva York navegando junto a la Estatua de la Libertad.

Esta historia, que tenía muy buena pinta deportivamente hablando, acabó en divorcio. Ahora toca pasar página y a navegar las próximas semanas en el Clem.