15/06/2012

El Telefónica rompe los tres timones


El Team Telefónica ha roto los timones de babor, estribor y respeto. Foto: María Muiña

El Team Telefónica sufrió uno de los reveses más grandes de esta Volvo Ocean Race, estando liderando la octava etapa, probablemente la más decisiva de esta vuelta al mundo, tuvo la peor de las suertes. A menos de 500 millas de Lorient, habiendo batido por tercera vez el récord de velocidad y millas recorridas -560 en 24 horas- un cúmulo de desgracias hizo que perdiera toda opción a luchar por esta etapa después de romper no uno, si no los dos timones más el de emergencia.


La flota estaba navegando en medio de un temporal con vientos entre 30 y 40 nudos. En estos momentos el Telefónica rompió primero el timón de estribor, colocaron el de emergencia y aunque perdieron temporalmente el liderato, rápidamente lo recuperaron. Pero la pasada madrugada ocurrió lo peor, rompían el de babor y para más inri se dañaba también el timón de respeto, el último que les quedaba y además al arriar la mayor rompieron los sables, con lo que más problemas.

El ánimo es todo lo bueno que podría serlo en estas circunstancias. Acabamos de perder todas nuestras oportunidades de ganar la vuelta al mundo. Más de dos años de trabajo se han esfumado en pocos minutos. Me conformo con que lleguemos bien sin más complicaciones”. Estas son palabras de un abatido Iker Martínez después del cúmulo de desgracias que a menos de 48 horas para llegar a la meta les han sucedido.

Mañana es el cumpleaños de Iker Martínez y si el mejor regalo era ganar la etapa, va a recibir el peor de los regalos que podía recibir: Tenemos que navegar con muchísimo cuidado, porque sólo tenemos un timón y está dañado. Un día triste hoy para el Telefónica, y mañana, mi cumpleaños... ¡Qué oportuno! Me pido de regalo que estemos en tierra todos bien”.
 
El patrón vasco está viviendo uno de los peores momentos de su carrera deportiva: “Me sale del corazón pedir disculpas a  nuestros patrocinadores y más concretamente a Pedro Campos, que ha sido capaz de arriesgar muchísimo para poder darnos los recursos y el tiempo necesario para poder correr esta regata. Creo que sólo me tranquiliza un poco el saber que he dado mi cien por cien durante estos dos años”. Pero esto es deporte y son cosas que por desgracia pueden ocurrir, pero una vez más Iker demuestra lo grande que es, no sólo como deportista sino también como persona.

Pase lo que pase, el Telefónica y todo su equipo a lo mejor no ganarán esta vuelta al mundo, pero a ojos de todo y moralmente ya lo han hecho.