Vaya final de etapa reina que protagonizaron el Puma Ocean Racing de Ken Read y el Team Telefónica de Iker Martínez. Después recorrer las 6705 millas que van desde Auckland a Itajaí tan solo una de diferencia separó a americanos de españoles, en un final de auténtico infarto después que el Telefónica remontara más de 400 millas en una semana y por un tris no se llevaba la quinta etapa.Algo parecido le sucedió en la anterior entre Sanya y Auckland, donde llegó en un mano a mano con el Camper, en aquella ocasión los de Martínez ganaron el match race particular con los de Nicholson. En esta ocasión el galgo no pudo pillar al Puma, pero le tuvo entre las cuerdas y con los nervios a flor de piel durante varias jornadas y la última ya ni hablemos, cuando el Telefónica se puso solo a 0.7 millas por detrás del Puma, en donde prácticamente se podía distinguir los regatistas de un barco a otro.
Las imágenes hablan por sí solas, los dos barcos llegando como si de una regata costera se tratara, Jordi Calafat subiendo al mástil -foto- buscando alguna racha ganadora o las fotos aéreas de las tripulaciones tumbadas sobre el casco para superar el mínimo rozamiento con el viento, marcaron las últimas horas y millas.
Al final no pudo ser y el Puma acabó ganando la etapa y se le puede considerar sin duda un justo ganador. El desgaste sufrido en dos match race muy duros, el primero con el Groupama que duró varias miles de millas y que acabó cuando los de Cammas partieron el palo y este último más intenso, si cabe, después de ver como subía el Telefónica como un tiro y con una progresión que parecía increíble hace una semana cuando estaban fondeados en Cabo de Hornos.
Creo que hay que felicitar a los dos equipos porque nos han deleitado con una etapa de auténtico lujo y un final apoteósico.
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