No tenía ningún interés por volver a hablar de los desaguisados en los que está inmersa desde hace casi una década la Real Federación Española de Vela, ni de
Gerardo Pombo ni de
Manuel Chirivella, ni de nada que tuviera que ver con ellos. Para mí personalmente ya no existían, después de comprobar cómo el mundo de la vela en España no quería cambio y habían aupado a Pombo a su tercer mandato y así lo anuncié en este blog (
3/12/08). Pero indirectamente se ha puesto en marcha el efecto llamado acción-reacción, que han provocado ellos mismos su ‘resurrección’ en este blog queriendo que vuelva a hablar de ellos. Han colmado mi paciencia –que les aseguro que es mucha- y ahora también mi silencio.
Cuando opté en noviembre de 2008 por pasar de estos personajes lo hice convencido de ello y el hecho es que he estado un año y medio sin citarles prácticamente para nada. Pero curiosamente un mes más tarde de tomar esta decisión me llegaba una demanda interpuesta por Gerardo Pombo, Manuel Chirivella y la RFEV, en la que me pedían una cantidad desorbitada de dinero -90.000,00.-€- por presuntos daños morales por comentarios que habían hecho anónimos en este blog.
Como contra mis artículos evidentemente no podían ir, porque siempre están fundamentados en la verdad, intentaron atacarme por lo que habían escrito terceras personas en el apartado de los comentarios. Para evitar precisamente que nadie pudiera decirme nada al final de esta página, queda muy claro que los comentarios son todos ellos totalmente ajenos e independientes de mis post.
Tras recibir esta demanda, por supuesto hecha con toda la mala fe del mundo, seguí con mi firme idea de mantenerme al margen de contar ni hablar de ellos en el blog, ni para bien ni para mal.
Finalmente el 11 de septiembre de 2009 se celebró el juicio en el Juzgado de Primera Instancia número 12 de Madrid, y yo seguí con el silencio que me había marcado, no quería que fuera utilizado por nadie para bien ni para mal, aunque ganas no me faltaron.
Gané el juicio: Absuelto de todos y cada uno de los pedimentos, y los demandantes, es decir la RFEV, Pombo y Chirivella condenados a pagar las costas. Yo seguí mudo al respecto y muy poca gente, tan solo mi entorno, supo de todo esto. En ningún momento alardee en el blog de haber ganado el juicio, o que al menos de que se hubiera impuesto la lógica y la justicia.
Tras una sentencia que no tiene ningún tipo de discusión y después de demostrar ante el tribunal las barbaridades que han llegado a hacer a lo largo de estos años, ellos insisten y recurren, me imagino que con el dinero que es de todos.
Habiendo yo ganado en primera instancia, les hice llegar indirectamente que para mí el tema estaba zanjado, siempre y cuando no siguieran dando la lata. Pero como son malos perdedores –típico de los malos deportistas-, siempre van por detrás, sin dar la cara cuando la tienen que dar, y siguen en sus trece. Eso sí, como siempre hacen utilizando la institución, que para eso está, para el beneficio personal de estos ‘señores’ y no para centrarse en el deporte de la vela, los regatistas y los clubes. Así llevan diez años y con el visto bueno de
Jaime Lissavetzky, claro.
Yo he estado más de un año sin decir “ni mu”, pero como en las últimas semanas ya ha salido este tema a relucir en distintos medios de comunicación y en distintas páginas webs y blogs tanto nacionales como internacionales (
ABC,
Sailing Anarchy,
Yatch Click,
la Otra Volvo…), y muchos más que están interesados en hablar del tema, y que agradezco de todo corazón su interés y apoyo; ahora creo que es el momento de dar una explicación, en primera persona, de lo que ha pasado; sobre todo pensando en toda la gente que me queréis, me seguís y me apoyáis. Los que no, me traen absolutamente sin cuidado.
Y que quede claro que si ahora cuento esto ha sido porqué Pombo y Chirivella, con su actitud intimidatoria, así lo han querido. De haberse quedado callados y haber admitido su derrota en los tribunales, para mí serían pasado.