Varias han sido las versiones que me han llegado de lo que pasó en el Mundial de J80 que se celebró en Newport, en Estados Unidos. De todos es sabido que el J80 es el monotipo de moda en España, y cierto es que cuando los españoles se proponen algo en vela lo acaban consiguiendo. Es por ello que después de una hegemonía que dura casi un lustro, desde aquella primera victoria conseguida por José María ‘Pichu’ Torcida en el año 2007 en Trinité-sur-Mer en la Bretaña Francesa, a los que siguieron el de Ignacio ‘Trucha’ Camino en Kiel y Rayco Tabares en Santander, ahora ha cerrado temporalmente el círculo nuevamente el gran Pichu. Y lo ha hecho en un campeonato que pasará a la historia por muchas cosas, entre ellas el caos y por el doble mérito no por el hecho que haya ganado un barco español, sino debido a lo difícil que se lo pusieron a los españoles para seguir mandando en esta clase, en el agua, claro está, en tierra son otros los que mandan. Pero Pichu es grande y una vez más ha sabido sobreponerse a los contratiempos en aguas ajenas y con un barco que no era el suyo.
Parecía todo preparado para que fuera un equipo americano el que ganara en su casa, pero no contaban que de los diez españoles que allí estuvieron, éstos les plantarían cara hasta el final y a pesar de los múltiples contratiempos sufridos, por ejemplo el campeón de 2009 Rayco Tabares, al que descalificaron dos veces en un mismo día cuando lideraba el Mundial, o el barco fabricado en China que le alquilaron a Gustavo Martínez Doreste y que más que un J80 parecía el Titanic y que no se hundió de puro milagro por los cientos de litros que embarcó nada más comenzar, y que evidentemente, le dejaron fuera de juego para intentar como mínimo repetir el podio de Santander. Fueron sin duda algunas de las armas con las que jugaron los americanos para intentar ganar este mundial. Lo más triste es que todos los españoles hicieron un gran esfuerzo económico y personal para asistir a esta cita y en un día les echaron por los suelos todas sus ilusiones.
Pero ni por esas. Al final Pichu Torcida con el ECC Viviendas les ganaba la partida y Carlos Martínez con el Peraleja Golf casi también casi lo consigue, pero se quedó a las puertas en tercera posición. El Quantum Racing de Young Scott, que pensaba que se llevaría el Mundial, tuvo que ceder, una vez más, ante la superioridad hispana y se tuvo que consolar con la plata.
*Tripulante 18. Artículo publicado en ABC de la Vela (27/10/2010)
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