28 marzo 2009

Llegando a Río. Por Iker Martínez*

Iker Martínez, concentrado, en un momento de esta etapa. Al fondo Jordi Calafat cuidando la mayor. Foto: Gabi Olivo

Hola a todos,

Día 40 y muchos, ya estamos a sólo 40 millas de Río de Janeiro, el “Green Dragon” tiene que estar cruzando ahora la línea de llegada, por lo que acabaremos en quinta posición.

Parece algo increíble que incluso habiendo salido un día más tarde por el golpe con el bulbo, haber tenido la mayor abajo casi una semana y no poder usar unas cuantas velas de proa por la rotura del estay, podamos estar a pocas millas de la llegada peleando por no ser los últimos, pero así es, aquí estamos, a punto de ver el Pao de Azuçar.

Por un lado me ha parecido una aventura bonita, por otro lado, al ir en la cola la mayor parte del tiempo siempre quieres que se acabe cuanto antes para poder pelear la siguiente etapa, pero la conclusión general es que he aprendido mucho de cómo poder navegar durante tantos días a un buen nivel y de cómo plantear las regatas a tan largo plazo.

En realidad habremos recorrido más de 14.000 millas al acabar la etapa, más de la mitad de la vuelta al mundo tradicional sin escalas, por lo que seguro que para un futuro será muy importante haber estado aquí, aunque no haya salido como nos hubiese gustado.

En la clasificación general perdemos una posición pero el “Puma” está a tiro de piedra y el “Ericsson 4”, aunque un poco más lejano, no está inalcanzable. Me pongo a pensar en qué podía haber pasado el día que se rompió el estay y me doy cuenta de que hoy podríamos estar llegando a Cabo de Hornos con el palo roto, perdiendo así la regata costera y probablemente la siguiente etapa, y con ello todas las opciones a estar en el podio en Rusia. Así que considero que ésta la hemos "librado" bastante bien, como un coche que consigue llegar sin perder demasiado tiempo en una cronometrada del Dakar, en donde si no llega pierde todas las aspiraciones y llega poco a poco con una rueda pinchada y el motor renqueante de todos los golpes; pero que después de eso puede ser reparado totalmente y está nuevamente a tope, así es como me siento, con ganas de descansar un poco y salir el sábado que viene a muerte en la costera, a por el “Puma” y el “Erisson 4”.

Tenemos a Pepe y Daryl que se reincorporan al equipo ya recuperados de sus lesiones y espero que también Laurent, que desde diciembre se está recuperando del trompazo en la segunda etapa. Han tenido que estar varios meses sin navegar. Por eso también tenemos que estar contentos de haber llegado todos aquí sin lesiones graves, todos tenemos molestias por todas partes, pero ninguna rotura de gravedad.

También ha sido divertido navegar con gente nueva, Miguelito y David, el último mi compañero de guardia, con el que he compartido todas estas guardias. Tiene un sentido del humor que alegra a un muerto, ambos han puesto todo lo que tenían para intentar llegar lo antes posible y además de buen humor una gran experiencia, les echaremos de menos y pasarán a ser nuestros competidores en el “Telefónica negro”.

Ya tenemos otras cuantas ideas y estrenaremos nuevas velas, un poco diferentes, que esperamos que nos den un poco más de velocidad a partir de ahora. La evolución de nuestro barco no para y de verdad que confío que a partir de aquí demos un salto grande en los resultados, tengo mucha fe en ello y sigo creyendo que podemos ganar esta regata, aunque parezca un poco osado decir esto viendo los puntos que tiene el Ericsson 4 ahora mismo. Yo lo sigo creyendo. Sólo nos queda una etapa, la de cruzar el Atlántico, que no se adecua mucho a nuestro barco, pero el resto de los demás puntos (más del 40 por ciento, que son los que quedan) pueden ser nuestros si lo hacemos bien, de ahí que crea en nuestras posibilidades si seguimos esta evolución constante.

Ahora tenemos unos días críticos, en donde recuperarse es lo más importante. Tenemos que empezar a comer poco a poco otra vez, para que el estómago no se ponga malo, metiéndole algo difícil de digerir después de tantos días comiendo esta comida especial. Tenemos también que comenzar a caminar poco a poco y tenemos que acostumbrarnos nuevamente a dormir 8 horas seguidas y no dormir de dos en dos horas como lo hacemos navegando. Y todo ello para acabar dentro de unas semanas comiendo, durmiendo y corriendo como lo hacíamos antes de empezar la etapa, recuperados a tope. Estiramientos, masajes, análisis y mucho trabajo para poder estar lo mejor posible lo antes posible.

¡Ya estamos preparando la costera de Río!

Un abrazo a todos,

Iker Martínez,
Patrón del Telefónica Azul*

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien Iker, cuando las cosas no vienen de cara también hay que saber afrontarlo. Animo, que quedan muchos puntos en el juego y ya sabéis cómo se ganan etapas. A descansar y a tope a la in port.
Un abrazo para todos y para los dos blackies suertudos de cruzar Hornos con vosotros.