28/10/2008

Así de grave por Chema Sans*

Me resisto a pensar que el resultado de las próximas elecciones para la presidencia de la RFEV no sea otro que un cambio en la misma y, por lo tanto, en la manera de entender y organizar la vela en nuestro país. Lo que Manuel Nadal y su equipo ofrecen en su programa de objetivos. Si esto no ocurriese sería grave. Un rotundo fracaso para todos los que, de alguna manera, directa e indirecta, nos implicamos en esta disciplina deportiva. Sería aceptar, tolerar y, que duda cabe, apoyar una gestión pésima, cargada de contradicciones, muy favoritista, poco efectiva, que ha fracasado estrepitosamente en la totalidad de los proyectos en los que se ha implicado. Causando daños irreparables, como la perdida y paralización de la Copa America que, sin sus interferencias estaría, ahora, a pocos meses de celebrarse en Valencia. La descapitalización del equipo Olímpico Español, con unos resultados que nos apartan definitivamente de los niveles de antaño. La total falta de apoyo a la vela de base, abandonada por una RFEV que solo apuesta por apoyar iniciativas cuyos rendimientos mediáticos sean evidentes, y un sin fin de iniciativas, absolutamente inútiles. Olvidando, eso si, temas vitales que perjudican profundamente a todos los aficionados. ¿Qué ha hecho la RFEV por el Club Marítimo de Mahon que ha perdido la gestión de sus amarres, estableciendo un precedente muy delicado que, sin duda alguna, hace que preligre el futuros de muchísimos de los Clubes Náuticos nacionales? Nada. ¿Qué ha hecho la RFEV para evitar que el Ministerio de Fomento haya puesto en jaque a todos los organizadores de regatas con su patetico RD 62/2008? Ni se enteró de que se estaba trabajando en este asunto. Vamos, no hizo nada. La lista sería larguísima.

En pocas palabras que estos ocho años de Gerardo Pombo han servido, bajo aspectos practicos, para cargarse todo lo que funcionaba bien en la vela española, que era mucho. Sin hacer aportación alguna que merezca la pena. Esto si, han conseguido, con una eficacia digna de admirar, que la imagen internacional de nuestra RFEV sea de risa y que hoy, salvo por iniciativas absolutamente alejadas de la gestión federativa, la vela deportiva en nuestro país este atravesando el peor momento de su historia.

Con todo esto me sorprende que exista quién apueste por una supuesta victoria de Pombo en las próximas elecciones. Temas como su gran habilidad y “maestría” – que no pongo en duda- a la hora de organizar y “dirigir” una campaña electoral, su red de influencias, sus favores y supuestos “castigos” , son los argumentos fundamentales para justificar dudas o, en su caso, tolerar una posible victoria. Argumentos pobres y mezquinos, basados en asuntos extra-deportivos, básicamente en el poder que da el poder, en miedos a represalias absurdas sin que pese, en estas evaluaciones, lo que realmente importa, que son las garantías de una gestión eficaz avalada por un programa serio y realista. Lo que, visto lo visto, Gerardo Pombo no puede garantizar. Con el agravante, a mi modo de ver totalmente definitivo, de que es absolutamente impresentable, un autentico insulto a todos, el hecho de que esté tratando de presentarse a ser reelegido cuando, hace ocho año, en su primer periodo como presidente de la RFEV, se hartó de vender, como muestra de su honorabilidad y profundo sentido democrático, que limitaba su gestión a un máximo de dos legislaturas y ahora, pasándose por el forro los argumentos que, en aquella época eran absolutamente loables y dignificaban, como decía, su llegada a la presidencia de la Federación, decide presentarse una vez más, argumentando tecnicismos que, muy posiblemente sean censurados a nivel legal. Cuando en este tipo de cuestiones, lo que debería prevalecer es la palabra y el compromiso personal que adquirió de cara a todos los aficionados. Una actuación que, le guste o no, da una idea bastante clara de su talante personal.

Si Pombo se sale con la suya, estará claro que, en el fondo, a todos la RFEV no nos importa en lo mas mínimo. Continuará siendo un coto cerrado sujeto a los caprichos de sus actuales gestores. Tampoco nos importará el futuro de la vela en nuestro país, que pinta muy negro. Es así de grave. Más nos vale que Manuel Nadal gane estas elecciones. La RFEV necesita una renovación.

*Chema Sans es columnista de El Mundo