14/10/2007

Este mástil dijo basta

Àlex Pella en la primera jornada en la que el palo sufrió una fisura. Ahora este palo no ha aguantado más.

Àlex Pella ha dicho adiós a la Minitransat 650. El Generalitat Valenciana (que es el nombre del barco), que vivió uno de los momentos más duros al romper el mástil nada más partir en la segunda etapa de la regata transoceánica, y luego vivió los más esperanzadores al atrapar a toda la flota y llegar a situarse a tan solo 110 millas del líder, este fin de semana volvió a ver como se agrietaba el palo, lo que hacía imposible poder cubrir las cerca de 2000 millas que le restaban hasta la llegada a Salvador de Bahía.

El regatista catalán estaba desolado. Era medianoche del pasado sábado en España cuando su equipo de tierra recibía la llamada de Àlex, lo que suponía, claro está, una mala noticia.

Estas fueron sus palabras: “Hola, estoy en Mindelo. Me duele el alma pero tengo que abandonar la regata”, explicaba entre emoción y frustación. “De repente he oído un crujido y he aflojado la tensión de las velas, imaginando que el mástil era la causa. Tras comprobarlo he tomado una dura decisión, abandonar la Transat 650. Creo que el mástil difícilmente aguantaría las 2.000 millas restantes hasta la meta en Salvador de Bahía (Brasil), y a partir de Cabo Verde sólo hay océano. Una rotura hubiera puesto en peligro mí integridad y la del propio barco, y la seguridad personal y del barco son prioritarios. En medio del charco no se pueden hacer bromas”.

Àlex puso fin a su aventura en la Isla de San Vicente, en medio del Atlántico, pero aunque en esta ocasión no ha conseguido acabar, para todos los que le seguimos y queremos, su esfuerzo supone, aunque sea moralmente: una victoria.



Sube: Que el joven Gerard Marín siga aguantando en quinta posición en Series y en el puesto 26 en la general en la Minitransat y que tanto Nacho Ortí como Hugo Ramón hayan podido reparar sus averías y puedan seguir en regata.

Baja: Que el dueño del Alinghi y ACM, Ernesto Bertarelli, ahora ponga en duda la celebración de la 33 Copa América en la ciudad de Valencia, después del esfuerzo económico que se está haciendo por parte de las instituciones. Parece que la culpa de sus propios errores ahora sea de otros.